Biografía
- Nombre: Sasha
- Género: Hembra
- Edad: 3 años
- Protocolo de salud: Completo
- Esterilizado: Sí
Cualidades: La más tranquila del mundo, guiño guiño, soy juguetona y más con otro perritoss, soy un poco desconfiada pero es por mi pasado, quiero ser feliz a tu lado.
Shasha, una perrita de pelo chocolate con negro, nació en la calle y nunca conoció la calidez de un hogar. Desde pequeña, el mundo le enseñó que debía ser desconfiada y fuerte. Si alguna vez se acercaba a alguien en busca de comida o refugio, la respuesta siempre era la misma: gritos y escobas que la ahuyentaban. Así, aprendí a cuidar de sí misma, vagando por calles.
Una tarde, mientras Shasha caminaba, sucedió algo terrible. Un accidente la dejó con su patita delantera fracturada, y ahora, además del hambre y la soledad, tenía que soportar el dolor y la dificultad de moverse arrastrando la patita herida. Pero Shasha, con su espíritu luchador, no se rendirá. Aunque le dolía cada paso, siguió adelante, siempre manteniendo su distancia.
Fue en esos días difíciles cuando "Patitas de Amor" la encontró. al verla, sintieron una profunda compasión. Decidieron ayudar a Shasha, pero no contaban con algo: la inmensa desconfianza que ella sentía hacia los humanos. Cada vez que intentaban acercarse, ella huía con todas sus fuerzas, incluso arrastrando su patita rota. Nada podía convencerla de que esos humanos eran diferentes. Intentaron un día, luego otro, y otro más, pero sin éxito.
Otro problema más, descubrieron algo preocupante: algunos vecinos también la buscaban, pero con intenciones muy distintas. Resultaba que, en su desesperación por encontrar alimento, Shasha había tomado algunas gallinas de granjas cercanas, lo que había causado molestia en la gente que ahora la consideraba un problema. "Patitas de Amor" se dio cuenta de que, si no lograban salvarla pronto, otros podrían hacerle daño.
Con el tiempo, la patita de Shasha empeoraba, y su caminar se hacía cada vez más pesado, pero, "Patitas de Amor" no se rindió; buscaron ayuda, coordinaron a más personas, y planearon cuidadosamente cómo atraparla sin causarle daño. Pero Shasha seguía siendo más veloz que sus intentos, escapando cada vez. Hasta que un día, tras mucho esfuerzo, lograron su objetivo con ayuda de un dardero. Shasha finalmente fue rescatada.
Cuando despertó, Shasha se encontró en una clínica veterinaria, rodeada de personas que le hablaban con dulzura. Una voz cálida le susurró: "Todo va a estar bien, Shashis. Estamos aquí para ayudarte". Esa voz pertenecía a la doctora Iris, quien, desde ese día, estuvo a carga de su cuidado, buscando alternativas para sanar su patita. Con cada día que pasaba, Shasha comenzaba a sentir que, tal vez, estos humanos realmente querían ayudarla.
Gracias a todas las personas que colaboraron en su rescate, Shashis tendrá una segunda oportunidad.
Ahora Shashis está en espera de una amorosa familia que quiera compartir su hogar con ella, por lo pronto ella seguirá aprendiendo a confiar y empezara a sonreír.
Adopta a Shasha!!😊